viernes, 16 de julio de 2010

Rebeldía es el olor del aire


Unos a veces piensa en los tiempos en que aun no estaba... el tiempo del tiempo de nuestros abuelos, de nuestros padres pequeños... que aun no sabían que serían padres, es decir el tiempo en que nosotros no eramos ni un sueño ni desvelo, ni siquiera un deseo, sino algo ahí en el futuro del tiempo. Hoy viajo por Europa y veo una tierra llena de historia... de una historia milenaria (tal vez inmemorial) que está regada por todos lados y es inevitable: en Europa el pasado es más fuerte que el presente... al punto que sólo veo hombres habitando un mundo que no les pertenece, caminando por calles que ya estaban, bajo edificios que ya estaban, entre iglesias y murallas que ya estaban... los hombres que hicieron esas cosas ya no están pero su presencia es tan grande que no deja lugar al presente... me hubiera gustado conocer a esos hombres, no a estos que hoy se pasean por sus cosas. Esta Europa de hoy es así no está nunca a la altura de su pasado... ni de su pasado milenario ni de su pasado reciente... yo me siento a gusto en esta tierra por que solo veo a los que no están... mis abuelos, por ejemplo, ellos también eran de esta tierra, calabreses unos, andaluces los otros dos... pero no eran de esta Europa que se mira el ombligo, esta Europa consumista y conservadora, de doble moral y ningún principio... mis abuelos eran de la Europa derrotada y gracias a ellos (en su recuerdo y en los de aquellos otros hombres) puedo andar por estas tierras y sentirme en mi casa... yo, que soy americano y por ende sólo se sufrir la injusticia y la sinrazón, el espanto... a veces encuentro pistas de mis abuelos en los viejos que me cuentan de aquellos días... la Europa heroica y tremenda que luchaba y sufría. Hoy todo parece volver al principio y lo que aquellos hicieron hoy se lo pasan por el culo millones y millones de personas a lo largo y a lo ancho de este continente... seguramente no les guste que les recuerde que ellos viven asi como viven porque aquellos otros murieron como murieron



Este más que un homenaje, que una expresión de afecto, es una confesión a mi mismo, porque la verdad siempre he tratado de parecerme (y lo hare hasta que me muera) a mis viejos abuelos que casi ni conocí... pero todos estos, españoles, italianos, yugoeslavos, rusos o griegos, franceses... son tan abuelos mios como mis abuelos y a ellos todos los días trato de no defraudar.



Ellos murieron así jóvenes como en las fotos, o se fueron al exilio lejos muy lejos de su tierra y sus afectos... lo dejaron todo sin pensarlo por que era para vivir que se marchaban



La historia de los manuales no los registra pero nadie dice que sin ellos no se hubiera derrotado tal vez nunca al fascismo, no se hubieran salvado a miles del holocausto, no habría derecho ni dignidad sino explotación.



El poder que ayudaron a triunfar les pagó mal y ellos siguieron luchando, con armas o sin ellos, en su tierra o en otra tierra, hasta el último día y ahora también.

sábado, 29 de mayo de 2010

Lejos de casa / Bandidos Rurales



Este blog estaba bastante abandonado (no su intención). La idea era hacer video reportajes de esa gente que he tenido la suerte de conocer y que tanto tienen que ver (para bien o mal) con lo que soy. Todo en la vida tiene sentido (no me quejo porque nunca lo he hecho) hay cosas como estas que se ven mucho mejor desde la distancia y yo ando todos los días conmigo arrastrando este mundo que nunca termino de conmensurar. Este video para alguien ajeno tal vez parezca una apología al delito (y seguramente lo es porque soy argentino). habría que leer el Martín Fierro para entender este video. En aquella parte de la tierra (la mía, donde nací) vivir es un oficio. Hay una historia nunca contada que aun se esta desarrollando y en la que todos estamos de alguna manera comprometidos como si en ello nos fuera la vida. Un amigo que ya murió (y que tendría que haber tenido un video en este mundo estrábico) siempre me decía que hasta el cartero le caía mal porque usaba uniforme. Yo creo que es así. Nosotros somos un pueblo extraño. Aunque ya no existen los gauchos cabalgan en nuestro espíritu y nunca podremos dejar la vida como una larga llanura sin alambrar. No andamos a pie, nuestra indóle monta un potro criollo tan gaucho como la pena. Revelarse es lo único que queda en un mundo cogido de los huevos por cuatro truhanes y dos cobardes. Los bandidos rurales de esta canción eran lo que todos debieramos ser: vuelo de pájaro en la tormenta, sonido seco que viaja en el viento. Murieron tragicamente como es dado morir a las bestias hermosas. El pueblo los ha querido siempre por perdedores y por bellos. Gracias a Dios el mundo a veces ve pasar a estos hombres. Los que dicen, no. Pero no lo dicen... ellos van sin molestar a nadie hasta que alguien se confunde y cree que todo en la vida se puede comprar con monedas o con caprichos. Yo soy argentino, y así "ha de ser hasta que venga en esta tierra un criollo a mandar"... asi lo dice Martín Fierro que es el eco del gaucho que llevamos en la sangre sin saberlo.



el tigre de Quequén

mate cocido

Juan Moreira

domingo, 25 de enero de 2009

José Luis Pascual

José Luis Pascual es un cantautor argentino con más de doscientos temas compuestos. Poco conocido en su país por esas cosas de la vida, su obra ha sido elogiada por hombres como Augusto Blanca y Vicente Feliú (ambos fundadores de la nueva trova cubana) y por muchos de los que como yo lo consideramos un artista de culto. Sus letras son de una gran calidad literaria (verdaderos poemas) y su estética remite tanto a la canción como al tango: es un universo minimal el suyo, de cotidianos sucesos, emparentado a lo existencial, a la crónica desgarrada pero generalmente con un tono de canción como las que se canta a una mujer quien se ama o se extraña. Ha musicalizado poetas como Vallejo, Neruda, Raúl González Tuñón, Julio Huasi, Juan Gelman, pero también a narradores como García Marquez y Enrique González Tuñón. Es un gran conocedor tanto de la literatura como de la música latinoamericana y sus colecciones podrían ser la envidia de más de un estudioso. Buena persona, mejor amigo, hacerlo hablar nunca es una tarea fácil.

Nació en la Ciudad de Buenos Aires el 11 de octubre de 1960. Quinto hijo varón entre seis hermanas vivió siempre (tras un breve paso por La Lucila) en el mítico Boulogne Sur Mer, localidad del norte del conurbano bonaerense situada en la periferia de San Isidro (localidad más adinerada del país). Ese Boulogne, que fue casi de lo semirural a la ciudad cada vez más moderna, fue el ámbito y el sustrato de su poética: el barrio, los vagos de la plaza, el laburo y los laburantes, la
estación del tren, los boliches, los bares y las guitarreadas en la pieza o el patio de alguna o alguno, el "cole" más bien visto de lejos... son todos elementos de ese mundo estrábico.

Hijo de un laburante (José, un pintor de obra) intentó veinte carreras que pronto abandonó. Su escuela era la número 6, una escuela estatal del Barrio Santa Rita, el secundario lo abandonó casi al empezarlo, estudió dibujo publicitario, radio y televisión, todo con igual suerte. En el año 1974 (a los 14 años) entra a trabajar en una
imprenta de un cuñado en "la capital" y ahí seguramente empieza parte del camino que ya nunca abandonaría: en los afiches que se imprimían en aquella época de vuelta a la democracia, empezó al cote a asomar al mundo de la poesía, la narrativa y la historia de las luchas populares del continente... Mario Benedetti, Neruda, Ernesto Cardenal aparecían con sus poemas a través de los posters trayéndole noticias de no tan lejanas tierras... también se editaban libros que le fueron cayendo siempre puntual en sus dedos/ojos: "Batman en Chile" de Enrique Lihn o "Las Hienas" de Enrique Medina... la relación del "el cote" con la literatura es algo permanente y de una potencia que ni él es consciente... nació ahí o tal vez antes pero no a terminado aun ni creo que lo haga nunca.




En 1976 vino el Golpe Militar, la larga noche argentina, y el cote queriendo ser guitarra ejerció veinte oficios de mala muerte, fue cadete, carpintero, despachante de pan, tocador de timbre casa por casa (vendiendo libros obviamente) y quien sabe que otra cosa más que ya ni se acuerda. En una de esas guitarreadas se me enamora, más tarde se casa y hoy tiene como saldo dos hijos (Mercedes de veinte, Santiago de veintidos... los dos más o menos músicos) una compañera y un montón de problemas y mandados que hacer (entre otras cosas). Antes había sido "la colimba" en una base del Ejército en El Palomar, después las librerías de Derecho de las cuales no salió hasta el presente.


El cote es una especie de "Mister Hyde vegetariano" que se reparte entre el laburo y la casa viajando siempre dentro de su propio cráneo y ya después de todo, al final del día cuando nadie jode (es decir, cuando todos duermen) en la cocina, con la pava del mate cerca, murmurará alguna letra asido a su mástil/guitarra quien sabe por que oscuras navegaciones buscando pájaros o madera que anuncien la ansiada playa.


BARBA MIRANDO AL RÍO

a José Luis Pascual

El Cote es la continuación de su guitarra

sin viceversa

porque los sueños son solo de ida

y creo que esa guitarra soñó un día

que el flaco la tocaba...

Con el cigarrillo apretado entre las cuerdas

y los ojos medio cerrados por el humo

la barba desflecada del flaco

murmura besos, nostalgias y flores

con la mirada clavada en la zapatilla

que se mueve al compás

con cierta independencia.

Por su guitarra América se trepa abruptamente

y se hace trino

para hablar con voz humilde tiernamente

es una América de barrio la del Cote

de madrugadas húmedas y boliches que no cierran

una América de fantasmas melancólicos

que deambulan por la noche

buscando entre la basura

algo que sirva para vivir.

Lo que nadie sabe

es que el flaco cuando duerme no duerme

sino que deja el esqueleto de coartada

para irse tras la magia de los faroles.

El se va por el medio de la calle

con Huasi, con Gelman y Tuñón

a escuchar el tango del silencio

recitado bajo un cielo de lamparitas mugrientas

y repletas de mosquitos.

Otras veces se sienta en el andén

a mirar como rueda la luna Daltónica

por el acero afilado de los rieles

mientras la brisa tibia del Caribe

( que solo a él le da en la cara )

se llena de pólvora y de lágrimas de repente

y del canto triste de las totorocas

entonces se para y se va de retirada

como una murga unipersonal

lleno de humo, cerveza y lentejuelas

a encontrarse con los que fue

y a terminar la noche

con un pocillo de café entre las manos

frente a una carta que nunca abrirá

porque sabe lo que dice.

El flaco es así

un fantasma de las cosas

una botella a la deriva en un mar de estrellas

una barba desflecada llena de flores y buenas razones

una palma desgarbada frente al Río de la Plata.

El Cote es así

sin viceversa

es una gaviota que viene con el sol

seguro que antes de volver al esqueleto

alumbra una canción y la cobija.

Armando de Magdalena


Para escuchar sus canciones y conocer más de sus trabajos visite www.joseluispascual.com.ar

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Cámara: Armando de Magdalena

Segmentación: Agustín Mendieta

Agradecimiento especial al coro de perros del barrio

Filmado en una toma en enero de 2009 en Boulogne Sur Mer

Todos los derechos reservados según marca la ley / Hecho en Argentina

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lunes, 12 de enero de 2009



Dolce Pontes Cançao do Mar


No sé porque siempre me parece que todas las mujeres cantan más o menos iguales... no es el caso de Dolce Ponte que une una voz privilegiada con una gran personalidad (y por que no decirlo... una gran belleza)... no obstante son muchas las mujeres que me emocionan con su canto, desde Joan Baez, Violeta Parra, Amparo Ochoa, Cecilia Todd, Soledad Bravo, Elis Regina, Edith Piaf, Chavela Vargas ... tantas y tan pocas... este video además me gusta mucho porque siempre me ha fascinado la gente marinera... hay realmente caras y gestos emocionantes en este video... lo inconmensurable del mar, su fuerza incontrolable, su carácter impredecible, parecen provocar en el hombre una cierta afectación, una cierta actitud de respeto y seducción que nos viene de lejos seguramente y ha de ser tan viejo como el mar mismo... ese estar desde la orilla mirando lejos, sacudido por la sal y el frescor de las ráfagas o la brisa ultramarina, ese estar esperando a los que partieron a arrancarle vida de las entrañas, ese sentarse a beber después de la fatiga, pero no muy lejos de su mirada, de su cara de astros reflejados sobre el rumor de la espuma... vaya pues este homenaje al gran pueblo portugués, pueblo marinero si lo hay.